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Tatuajes japoneses

Tatuajes japoneses O irezumi

Los tatuajes en Japón fueron legalizados por las fuerzas de ocupación en 1945, pero siguen siendo vistos como una señal de criminalidad en ese país, esto se debe que a que son relacionados con la Yakuza, la mafia más poderosa de Japón. … Desde la antigüedad, los seres humanos han punzado su piel para introducir color y tatuar diseños, dibujos, símbolos o líneas que permanecieran en su cuerpo.

No obstante, a juzgar por las estatuillas de barro dogū del período Jōmon (entre el 14.000-400 a.C. aproximadamente) y haniwa (figuras características del período Kofun, desde mediados del siglo III a mediados del siglo VII) que se han encontrado, en Japón la costumbre de tatuarse el cuerpo existía ya en los albores de la historia.

Las novias recibían bendiciones una vez el tatuaje era completado, y su carga simbólica era la de un ritual de paso a la madurez. Los patrones y símbolos de estos tatuajes variaba en cada isla, y había algunas en las que se creía que la mujer que moría sin el hajichi sufriría en el otro mundo.

También entre los antiguos pueblos del norte de Japón como los Ainu las mujeres tatuaban el área alrededor de los labios y las manos. Hoy sabemos que de norte a sur, en muchas regiones de Japón se extendió la costumbre de tatuar el cuerpo.

En el Kojiki (año 712) y el Nihon shoki (año 720), libros que cuentan de los orígenes mitológicos de Japón, también se menciona que en los pueblos fronterizos ser tatuado era un rito y en algunos casos un castigo.

La práctica del tatuaje fue disminuyendo paulatinamente, y su aparición en obras de la literatura y el arte desapareció hasta comienzos del siglo XVII